Notas de Elena G. White

19 DE FEBRERO

LA GUERRA EN IA TIERRA

En el siglo sexto el papado concluyo por afirmarse . .. El dragón dió a Ia bestia “su poder y su trono, y grande autoridad”. Apocalipsis 13:2 (VM). Entonces empezaron a correr los 1260 años de Ia opresión papal predicha en las profecías de Daniel y en el Apocalipsis … Los cristianos se vieron obligados a optar entre sacriticar su integridad y aceptar el culto y las ceremonias papales, o pasar Ia vida encerrados en los calabozos o morir en el tormento, en la hoguera o bajo el hacha del verdugo … La persecución se desencadeno sobre los fieles con furia jamás conocida hasta entonces, y el mundo vino a ser un vasto campo de batalla. Por centenares de años la iglesia de Cristo no halló más refugio que en Ia reclusión y en Ia obscuridad. Así lo dice el profeta: “Y Ia mujer huyo al desierto, donde tiene Iugar aparejado de Dios, para que allí Ia mantengan mil doscientos y sesenta días”. Apocalipsis 12:6 (El conflicto de los siglos, p. 52).

¿Cuál fue Ia fortaleza de los que en tiempos pasados padecieron persecucion por causa de Cristo? Consistió en su unión con Dios, con el Espíritu Santo y con Cristo. El vituperio y Ia persecución han separado a muchos de sus amigos terrenales, pero nunca del amor de Cristo. Nunca es tan amada de su Salvador el alma combatida por las tormentas de Ia prueba como cuando padece afrenta por Ia verdad. “Yo le amaré, y me manifestaré a él,” dijo Cristo. Juan 14:21. Cuando el creyente se sienta en el banquillo de los acusados ante los tribunates terrenales por causa de Ia verdad, está Cristo a su lado. Cuando se ve recluido entre las paredes de una carcel, Cristo se le manifiesta y le consuela con su amor. Cuando padece Ia muerte por causa de Cristo, el Salvador le dice: Podrán matar el cuerpo, pero no podrán dañar el alma. “Confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33. “No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con Ia diestra de mi justicia”. Isaías 41 : 10 (Los hechos de los apóstoles, p. 70).

Aún un poco más, y veremos al Rey en su hermosura. Un poco más, y enjugará toda lágrima de nuestros ojos. Un poco más, y nos presentará “delante de su gloria irreprensibles, con grande alegría”. [Judas 1 :24]. Por lo tanto, cuando dio las señales de su venida, dijo: “Cuando estas cosas comenzaren a hacerse, mirad, y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca”. Pero el día y Ia hora de su venida, Cristo no los ha revelado. Explicó claramente a sus discípulos que el mismo no podía dar a conocer el día o la hora de su segunda aparición. Si hubiese tenido libertad para revelarlo, ¿por qué habría necesitado exhortarlos a mantener una actitud de constante expectativa? … El tiempo exacto de Ia segunda venida del Hijo del hombre es un misterio de Dios (El Deseado de todas las gentes, p. 586).

Deja tu Comentario

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.