Notas de Elena G. White

12 DE DICIEMBRE

EL ESTUDIO DE LA BIBLIA Y LA COMUNIÓN

Leed las advertencias que la Palabra de Dios presenta con tanta abundancia acerca de los profetas falsos que vendrán con sus herejías y que engañarán hasta a los escogidos, de ser eso posible. Puesto que la iglesia cuenta con estas advertencias, ¿por qué no distingue lo falso de lo genuino? Los que han sido descarriados necesitan humillarse delante de Dios y arrepentirse sinceramente porque han sido desviados con mucha facilidad . No han distinguido la voz del Pastor verdadero de la voz del extraño. Que tales personas repasen este capítulo de su experiencia . ..

Han ocurrido apostasías y el Señor ha permitido que asuntos de esa naturaleza se desarrollasen en el pasado a fin de mostrar con cuánta facilidad sus hijos serán descarriados cuando dependan de las palabras de los hombres en vez de investigar por sí mismos las Escrituras, como hicieron los nobles bereanos, para ver si esas cosas eran así. Y el Señor ha permitido que acontezcan cosas de esta índole para que se den advertencias de que tales cosas ocurrirán (Mensajes selectos, t. 2, p. 454).

¿Qué otro libro puede enseñar al hombre a amar, temer y obedecer a Dios como la Biblia? … Claramente retrata la justicia, y vaticina la consecuencia de la desobediencia a la ley de Jehová. A nadie se deja en la oscuridad en cuanto a lo que Dios aprueba o desaprueba. Estudiando las Escrituras llegamos a conocer a Dios y somos encaminados hacia la comprensión de nuestra relación con Cristo, quien llevó nuestros pecados, y es el garante, el sustituto de nuestra humanidad caída. Estas verdades atañen a nuestros intereses presentes y eternos. La Biblia descuella entre los libros, y su estudio tiene un valor superior al de otra literatura para dar vigor y expansión a la mente. Pablo dice: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad”. “Empero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salud por la fe que es en Cristo Jesús. Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia, para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra” (La educación cristiana, p. 53).

La Biblia es el libro de texto, y debería ser estudiada diligentemente, no como se lee cualquier libro. Debe ser para nosotros el libro que satisface las necesidades del alma. Este libro hará sabio para la salvación al hombre que lo estudie y lo obedezca. Así como el alimento no puede nutrir el cuerpo a menos que se lo coma y se lo digiera, tampoco puede la Palabra del Dios vivo satisfacer el alma a menos que se la reciba como Maestra de un sistema de educación superior, que está por encima de todo artificio humano; a menos que sus principios sean obedecidos porque son la sabiduría de Dios (Cada día con Dios, p. 125).

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