Devoción Matutina Para Adultos

20 DE ENERO

LA ORACIÓN EN EL NOMBRE DE JESÚS

«Por la fe en su nombre, a este, que vosotros veis y conocéis, lo ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a este, esta completa sanidad en presencia de todos vosotros» (Hechos 3: 16).

CUANDO LA PALABRA DE DIOS se predica, Satanás se llena de ira debido a las personas que son arrebatadas de su poder. Busca perturbar a los que están conociendo el camino de la salvación.

En un salón de conferencias, el predicador estaba hablando del origen del pecado, cómo llegó a toda la humanidad y cómo Cristo nos libera. Había una jovencita de unos catorce años, muy atenta al mensaje y emocionada por la esperanza en Cristo Jesús. Pero de repente, Satanás tomó posesión de ella. Los ancianos de las iglesias la sacaron del salón y la llevaron a un cuarto especial.

Diez hombres no podían con la fuerza que tenía, era muy difícil sostenerla. Me di cuenta de lo que estaba pasando y llamé al grupo de oración intercesora para intensificar las oraciones por la joven poseída. Tomé un cartón suficientemente grande y escribí esta frase con grandes letras: «Jesús, Sálvame». Colocamos la frase frente a sus ojos, y dijimos: «Repite con nosotros». La muchacha fijó sus ojos en el nombre de Jesús. Fue liberada del poder del enemigo y se levantó sana. El nombre de Jesús es poderoso.

Cuando Pedro se encontró con el cojo de nacimiento en la puerta la Hermosa del templo, le dijo: «En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda» (Hechos 3: 6). Así, en el nombre de Jesús el cojo fue sanado. En esa misma ocasión, Pedro lo afirmó en su discurso en el pórtico de Salomón, cuando le dijo a todo el pueblo reunido que la sanación había sido en el nombre de Cristo. Posteriormente declaró: «En ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos» (Hechos 4: 12). Tengamos fe en el nombre de Jesús, y no solamente seremos sanados, o resolveremos nuestros problemas, sino que seremos salvos por la eternidad. E. G. White menciona qué implica usar su santo nombre en oración:

Orar en el nombre del Señor Jesús es más que hacer simplemente mención de su nombre al principio y al fin de la oración. Es orar con los sentimientos y el espíritu de él, creyendo en sus promesas, confiando en su gracia y haciendo sus obras (E. G. White, El camino a Cristo, pág. 101).

Te invito este día a experimentar una relación de fe incondicional en Jesucristo y sus promesas.

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Narrado Por: Merari Medina
Lecturas Devocionales para Adultos 2017
De vuelta al hogar

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