Devoción Matutina Para Adultos

23 DE JULIO

ENCUENTRO CON DIOS

«Allí se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego, en medio de una zarza. Al fijarse, vio que la zarza ardía en fuego, pero la zarza no se consumía» (Éxodo 3: 2).

DIOS SE REVELÓ A MOISÉS mediante una llama de fuego en una zarza. Dios se manifiesta de muchas formas para encontrarse con el hombre y atraerlo al camino de la salvación. El profesor Jaime Barylko lo expresó así: «Un hombre camina apaciblemente entre ovejas y prados verdes. Sueña con las formas de las nubes como suelen todos los pastores. De pronto, avizora una extraña imagen. Algo arde allá lejos. Entre praderas y desiertos, lo sabe el pastor, más de un arbusto se enciende al contacto del sol. Algo, sin embargo, distinto hay en la visión. Lentamente se acerca a ver.

»Es una zarza que arde y no se consume. El hombre está maravillado, conmovido. Los fuegos consumen. Las zarzas, quedan consumidas. El hombre entiende que contempla algo extraordinario. Quiere retroceder, huir. Percibe que la situación es peligrosa.

»Oye una voz. Tan extraña como la misma extraña zarza ardiente. La voz le dice que él es un elegido, que no puede retroceder, que de ahí en adelante habrá de arder como la zarza sin jamás dejar de consumirse, que nació para luchar por el ideal de la justicia humana.

»Es tarde. No hay camino de retorno. La voz está dentro. La zarza está dentro. Ya no habrá ocasión para jugar con las formas de las nubes ni con dulces balidos en campos verdes. Está comprometido».

Así como Dios se reveló a Moisés, de muchas formas se nos revela para decirnos lo que espera de nosotros. Moisés escuchó la voz de Dios en medio de la zarza. Nosotros escuchamos su voz en diferentes circunstancias: mediante un sueño, una enfermedad, una prueba o un mensaje, pero sobre todo, mediante la Biblia. Lo importante es escucharla y seguir sus instrucciones.

Moisés pudo haber ignorado la voz y guardar en sus recuerdos la imagen de la zarza ardiendo, sin embargo, él prestó atención al llamado del cielo, y siguió las indicaciones que el ángel le dio. Moisés dejó de pastorear ovejas para seguir a Dios. Asimismo, Pedro y Andrés escucharon la voz de Jesús. «“Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres”. Ellos entonces, dejando al instante las redes, lo siguieron» (Mateo 4: 19, 20). Escucha la voz de Dios mediante su Palabra, y practícala. Sigue a Cristo, y él te guiará por un camino seguro al reino de los cielos.

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Narrado Por: Merari Medina
Lecturas Devocionales para Adultos 2017
De vuelta al hogar

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