Devoción Matutina Para Damas

17 DE JUNIO

DALILA

¡CUIDADO!

Y aconteció que, presionándole ella cada día con sus palabras e importunándole, su alma fue reducida a mortal angustia. Jueces 16:16.

En el Antiguo Testamento aparecen dos clases de rameras: las que servían en los templos de los dioses paganos como parte del culto que se les rendía, tales como Baal y Asera (Astoret), y las que habían quedado solas, ya fuera por la muerte del esposo o por alguna otra circunstancia que no les dejaba otra alternativa que ganarse la vida de ese modo. Es probable que Dalila perteneciera al segundo grupo, ya que le pareció lo suficientemente lucrativa la gran suma de 1,100 siclos, cada siclo con el valor de 9 a 17 gramos de plata que le ofreció cada príncipe filisteo, como para traicionar el secreto de Sansón, su amante hebreo. Algunos calculan que esta suma equivalía a 15 millones de dólares.

Frente a la perspectiva de recibir semejante suma por sus esfuerzos, premio que la libraría de una vez por todas de esa vida vergonzosa que llevaba, Dalila aceptó el trato con gusto. En Jueces 16:6 se nos dice que, siendo juez de Israel y nazareo, Sansón se enamoró de Dalila.

Ya su primera esposa filistea lo había traicionado después de obtener con ruegos y llanto la respuesta a un enigma que Sansón les propuso a unos jóvenes filisteos el día de su boda con la pagana. Pero Sansón parecía tener muy corta memoria cuando se trataba de mujeres, especialmente de mujeres paganas. A pesar de su crianza privilegiada, vivía solo para sí, ostentando sus poderes sobrehumanos ante los filisteos, enemigos de Dios y de su pueblo. Aun así, Dios no le retiró su gran fuerza física.

Confiado en ese poder, que comenzó a pensar era de origen propio, Sansón se arriesgó a exponerse a la seducción de esta mujer, pensando que contaba con las fuerzas morales para resistir sus argucias.

Hay un gran poder de seducción en la mujer. La mujer bella o carismática que se sabe así, debe resistir la tentación de jugar con los hombres, ya que los puede condenar y condenarse a sí misma. Si ese es tu caso, ten cuidado. -LMG

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