Devoción Matutina Para Jóvenes

20 DE OCTUBRE

SABIDURÍA

Abigail tomó luego doscientos panes, dos cueros de vino, cinco ovejas guisadas, cinco medidas de grano tostado, cien racimos de uvas pasas, y doscientos panes de higos secos, y lo cargó todo en asnos. Y dijo a sus criados: Id delante de mí, y yo os seguiré luego; y nada declaró a su marido Nabal. 1 Samuel 25:18, 19.

Cuando el envidioso Saúl perseguía a muerte a David porque era mejor soldado y más popular que él, el hijo de Isaí se escondió en el desierto de Maón, cerca de Carmel, donde estuvo a salvo de su perseguidor hasta que las provisiones se le agotaron.

Entonces envió una embajada al hombre rico de la comarca, a Nabal, pidiéndole algunos víveres, pero este lo tildo de esclavo fugitivo y le negó su ayuda. Ante la respuesta, David se enfureció. Había protegido de las fieras a los rebaños de Nabal, y a sus pastores de los abigeos. Así que bajó al valle a matar al avaro y a acabar con su hacienda.

Entonces entró en escena la esposa ideal, Abigail. Es curioso y chocante, pero la esposa ideal muchas veces vive con el hombre indeseable, algo así como una edición más de “la bella y la bestia”.

Nabal se llamaba así porque su nombre significa necio. Abigail, cuyo nombre significa “don del padre”, era su esposa. Esa vez Nabal había llegado al clímax de la necedad. Había atraído la destrucción sobre su familia. David tenía cuatrocientos hombres armados y hambrientos acostumbrados a matar, y por la colina que baja a Carmel ya se veía la columna de los atacantes.

Un siervo se enteró del peligro y le avisó a Abigail, y ella se puso en acción: “Abigail tomó luego doscientos panes, dos cueros de vino, cinco ovejas guisadas, cinco medidas de grano tostado, cien racimos de uvas pasas, y doscientos panes de higos secos, y lo cargó todo en asnos. Y dijo a sus criados: Id delante de mí, y yo os seguiré luego; y nada declaró a su marido Nabal” (1 Sam. 25:18, 19). preparó abundantes provisiones y las puso sobre unos asnos, y luego salió al encuentro de David.

La mujer que tiene un esposo necio debe leer atentamente esta historia; tal vez en ella encuentre su liberación, porque los hombres necios suelen ser dominantes, y el dominio de una mente sobre otra es una estrategia satánica. Abigail actuó por su cuenta, y Dios estuvo con ella.

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